5 claves a considerar de un diseñador si lo queremos contratar

O cómo gestionar la relación cliente-diseñador gráfico

El presente artículo lo redactamos a riesgo de generar debate entre la relación que se crea entre el cliente y su diseñador gráfico contratado. Quede claro que este contrato existe para aportar elementos de valor a los diseños y no convertirse en un enfrentamiento dialéctico que perjudique el resultado.

Defiendo al diseñador profesional como artífice de llevar a término un buen proyecto gráfico en colaboración con el cliente (mejor un solo intermediario-interlocutor que tome las decisiones). Construyendo juntos, aportando y sumando. ¡Hay que exponer y no imponer! A lo largo de mi trayectoria profesional he coincidido con todo tipo de clientes y me gustaría indicarles algunos puntos para casos, los menos, en que me hubiera gustado otro tipo de trato.

De parte del diseñador, por supuesto, tenemos muchos puntos criticables sin duda, pero el presente artículo viene a definir comportamientos que en este caso debería mejorar el cliente si quiere sacar el máximo a sus diseños. Quiero “defender” nuestro método de trabajo y pedir el apoyo de aquel que nos contrata teniendo presentes los siguientes argumentos:

1 DALE TIEMPO

No debemos reducir drásticamente el tiempo propuesto por el diseñador gráfico sin motivos de fuerza. Por supuesto, las fechas están para tenerlas presentes, y en muchos proyectos no será posible ampliarlas.

Pero en cualquier caso hay que entender que el tiempo solicitado va en función de la implicación en el trabajo de diseñador, las intervenciones de terceros y los recursos que se necesiten.

Quererlo rápido puede reducir la calidad del resultado. De igual modo intentemos contestar con soltura e inmediatez a las cuestiones que se planteen, desbloquear las fases de diseño es esencial para cumplir con los plazos, no podemos tener encima de la mesa una propuesta durante semanas.

2 RESPETA EL COSTE DEL TRABAJO

No proponemos costes al azar. El diseñador gráfico aplica una metodología que incluye un proceso basado en la experiencia propia de resultados anteriores. Y todo ese proceso lo valora económicamente adecuándolo al coste de sus servicios. Habrá diseños que pidan más recursos o incluso la intervención de otros profesionales como fotográfos o artistas 3D.

Ni todos los diseñadores aplican la misma metodología, ni todos los diseñadores valoran igual sus servicios.

Respetar un presupuesto es entender al profesional que lo propone y apoyar su método de trabajo y valorar su experiencia.

3 ESCUCHA AL DISEÑADOR

Hay que tener muy presentes las propuestas del diseñador y no creer que las hace por justificarse. Sus sugerencias deben de ser entendidas como soluciones óptimas a los diseños, estén más próximas o alejadas de lo que tenías planeado.

Considéralas y trátalas como consejos profesionales, cuando tu diseño lleve tiempo circulando agradecerás haber confiado en el diseñador ¡seguro!

4 ENSÉÑALE LO QUE NECESITE

Los que mejor conocen su empresa, servicios, departamentos o productos son los que, consecuentemente, mejor pueden asesorar al diseñador. Así pues abrir un camino de diálogo donde el cliente describa detalles relevantes, historia anterior, anécdotas, misión, estadísticas…es esencial para lograr evocar ideas muy valiosas para el trabajo de diseño (tanto gráfico, como diseño web, videos o cualquier otra disciplina que se pueda beneficiar de toda esa información).

5 TRABAJA EL VÍNCULO DISEÑADOR-CLIENTE

Tanto más quieras involucrarte en el desarrollo de un diseño (imagen corporativa, diseño gráfico, diseño web…) tanto más satisfactorio resultará. La virtud está en no quedarse solo en contratar al diseñador sino en colaborar con él, orientar el proyecto hacia donde el empresario lo quiere llevar y elevar el diseño al lugar que se merece.

Es importante medir las imposiciones, esto último es más delicado de escuchar por parte del cliente, nosotros nos dejamos aconsejar y valoramos tu opinión, pero imponer criterios e ideas sin argumentos o justificación nos aparta de nuestra profesionalidad.

Queremos hacer lo mejor y si para ello debemos frenar ideas rocambolescas no debe entenderse como una afrenta sino todo lo contrario.

Y hasta aquí estos pequeños “alegatos” a favor del buen entendimiento entre diseñador-cliente que seguro ayudan a tener los resultados esperados.

Si tienes opiniones o matizaciones, tanto si eres diseñador como alguien que ha contratado sus servicios, nos gustaría conocerlas. Estaremos encantados de debatir cualquier dato del artículo, ¡deja tu comentario!

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